Una lengua asesina... está
llena de maldición, de engaño, de fraude, de maldad y de palabras
malintencionadas que siempre hacen daño. El que tenga lengua asesina necesita
confrontarse y abrir sus ojos espirituales para corregirse, orar, humillarse pidiendo a Dios revelación y entendimiento para ser libre de esta práctica.
