La murmuración es
pecado... los creyentes sinceros “no” murmuran, ni se meten en vanas contiendas. El nivel espiritual
de un creyente no se mide por la teoría o teología que sepa, sino por la relación
de obediencia en que vive la palabra del Señor. Así que “Todo hombre sea
pronto para oír, tardo para hablar, y tardo para airarse".
Santiago 1:19
Santiago 1:19
